viernes, 6 de junio de 2014

LIBROS - LA LECCIÓN DEL MAESTRO (1892) de Henry James







El arte contra la vida






Sinopsis:

En un relato de construcción magistral e impecable ejecución, Henry James narra las relaciones entre un joven novelista y un autor consagrado en decadencia. Más que un libro para escritores, La lección del maestro es una brillante reflexión sobre el deseo de perfección encarnada en el clásico dilema entre vida y arte.

La lección del maestro es una lección doble: la que ofrece el maestro en cuestión, Henry St. George, un escritor consagrado, al joven narrador Paul Overt y la que el maestro James ofrece al lector. Esta pieza se considera tradicionalmente una novela para escritores, pero en realidad es una novela sobre el anhelo de perfección encuadrada en una historia que maneja el cinismo con turbadora ambigüedad. La anécdota es diáfana: un joven escritor con verdadera ambición literaria se encuentra con un escritor consagrado cuya decadencia coincide con su vida matrimonial y familiar que le ha empujado a escribir "con promiscuidad y baratura". El maestro trata de advertir al joven sobre la claudicación ante la fama y la necesidad de hacer dinero por cuenta de la escritura, es decir, lo previene para que, dado su brillante porvenir, no cometa el error que él cometió y que supone una claudicación de la preeminencia del logro artístico sobre cualquier otra ambición.

Entre ambos escritores surge la figura de una joven, Marian Fancourt, de carácter independiente, sumamente atraída por el fenómeno artístico (y los artistas). Ella admira a St. George, comienza a admirar a Overt y reunirlos le produce una viva satisfacción. Los tres son conscientes de la decadencia del maestro, cada uno a su manera, pero conscientes. Un cuarto personaje, más en segundo plano, es la esposa de St. George, que representa el papel de la esposa que es a la vez agente literario, ama de llaves e interesada administradora del talento del escritor. El asunto es, pues, diáfano: ¿debe el artista entregarse ante todo y sobre todo a su arte a despecho de cualquier otro deseo de vida? 

Reseña:



Escrita en 1892 La lección del maestro (Espasa), de Henry James (1843-1916), es una sutil novela corta, donde, so capa de los consejos que un escritor maduro consagrado da a un joven que despunta con talento en el proceloso mundo de las letras, se dirime, ni más ni menos, cómo el arte llega a serlo en la puridad de su excelencia. Como no podía ser menos al plantearse semejante espinosa cuestión, aparece en escena una atrayente joven, encarnación de la vida, de la que ambos escritores se enamoran, suscitándose de inmediato si la conquista de ésta es un acicate para la creación o, por el contrario, su peor obstáculo. En realidad, no se trata tanto de lo que pueda deparar la hazaña erótica de la seducción en sí, sino de sus consecuencias matrimoniales, que, según advierte el veterano escritor por propia experiencia, es capaz de esterilizar, con sus menesterosas exigencias, cualquier atisbo de genialidad, algo bien distinto de la fama, que finalmente no es más que un problema administrativo.

Quien recomienda al neófito una sobria existencia monacal se llama Henry Saint George, nombre nada inocente pues el patronímico, San Jorge, nos remite legendariamente al héroe que vence al dragón que mantiene cautiva a una hermosa doncella, mientras que el joven prometedor, Paul Overt, cuyo apellido significa "abierto", nos muestra el horizonte inmaculado donde aún la aventura no tiene un perfil preciso. Se trata, pues, en principio, de la interesante dialéctica entre la experiencia y la ilusión sobre ese resbaladizo suelo del arte, en el que ambas sobran y faltan a la vez. ¿Cómo renunciar entonces a una de ellas; esto es: a lo que hay que vivir, si se quiere tener algo que contar, o a la exigencia de apartarse del mundo y concentrarse en exclusiva en la literatura, cuyo dominio impide toda componenda?

Dada la proverbial penetración psicológica de James y su no menor sagacidad para urdir intriga, no hace falta subrayar que el enredo de La lección del maestro ha suscitado un sinfín de interpretaciones. Por mi parte, me permito sugerir dos: la primera, la paradójica de abordar el tema del magisterio justo en nuestra época, en la que el arte se pretende innovador; la segunda, considerar a los dos escritores protagonistas sobre el trasfondo del binomio creativo de lo "apolíneo" y lo "dionisiaco", las categorías que propulsó polémicamente Nietzsche en su ensayo El origen de la tragedia, según el cual el arte dionisiaco supone vivir a toda costa, cargando con dragones y doncellas, mientras que el apolíneo se aparta de lo real para propiciar un mundo nuevo, más transparente y puro, pero también más fantasmal. Desde esta perspectiva, ¿a quién y por qué defendía el maduro James en esta pugna generacional de escritores? En todo caso, al concluir la lectura de La lección del maestro, uno se convence de que siempre hay otra vuelta de la tuerca en el reversible genio de Henry James.

Establecido el dilema entre arte y vida, se despliega la condición absoluta y excluyente de cada uno con respecto al otro si se trata de entregarse con plena dedicación. Paul Overt habla con miss Fancourt a propósito de este asunto y confiesa dudoso que quizá entregarse al arte parece insustancial en comparación con "la gente de acción, con aquellos cuya obra es su vida". La contestación de miss Fancourt señala el nudo de la novela: "¿Y qué es el arte, cuando es verdadero", le responde, "sino la más intensa forma de vida?".

Siendo éste el nudo, es verdad que la novela parece una novela para escritores, pero quizá convenga recordar a esta altura aquel deseo de San Agustín, el de "ser mejor", que nos llevaría a abarcar un campo no ya más amplio sino sustancial a la condición humana y que tiene todo que ver con la dedicación a una vocación. Por aquí es por donde el asunto adquiere un carácter de ejemplar generalidad, pues estaríamos ante una actitud que se fundamenta en el anhelo de perfección y el precio que éste exige.

Sentado lo cual, no conviene seguir adelante para no desvelar la trama -maravillosa, de absorbente sutileza psicológica e impecable ejecución- que desarrolla el libro, pero sí hay que señalar tres asuntos de importancia. El primero, que se trata de un James de 1888, es decir, un James que aún no ha llegado a la complejidad expresiva y de construcción de, por ejemplo, La copa dorada o El rincón feliz, que ha cerrado ya su primer periodo con Retrato de una dama y que pronto atacará de nuevo el tema del artista en La musa trágica; incluso volverá a él en 1892 con La muerte del león; pero el dilema entre vida y arte -sustancial para la consecución de su obra- queda emblemáticamente fijado en La lección del maestro y, por así decirlo, en su propia vida de escritor.

El segundo aspecto es la prodigiosa construcción del relato, el modo en que introduce a cada uno de los personajes, los acerca, los sitúa, los relaciona, selecciona sus movimientos, ordena sus conversaciones y acaba tirando de cada uno de los hilos que ha ido dejando sueltos para anudar una historia perfectamente clara en su intención en torno a una exquisita e irreprochable ambigüedad donde las consecuencias de los actos adquieren la transparencia de lo evidente y lo equívoco del fondo del comportamiento humano. Un ejemplo: ¿pretende St. George salvar a Overt de un destino como el suyo propio (la buena vida a cambio de la ambición literaria) o pretende salvarse él mismo sacrificando a Overt? El lector admitirá ambas posibilidades y, al hacerlo, al admitirlas, tal y como lo expone James acabará sospechando y admitiendo otras, a cual más sutil, contradictoria y, a la vez, complementaria. La ambigüedad, cuando está magistralmente al servicio de una intención definida, proporciona estos placenteros refinamientos.

El tercer aspecto que merece remarcarse es el resultado del trabajo conjunto de un equipo de traductores que no han troceado la novela para repartirse el trabajo sino que, por el contrario, han sobrepuesto su esfuerzo global para encontrar la mejor traslación del "tono" James -tan delicado, tan penetrante, tan sugerente-. A fe que lo han logrado. La lección del maestro es una lección magistral del maestro Henry James amorosamente servida en esta edición.


Fuente de archivo:


Texto de JOSÉ MARÍA GUELBENZU, para Diario "EL PAÍS" - 25 SEP 2004
Traducción de F. Corriente, I. García, M. Martínez-Lage, P. Mur y E. Vázquez 
Publicado por Espasa. Madrid, 2004

 


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